La parroquia surge en un proceso histórico, donde la jerarquía fue consolidándose y reconociendo el territorio donde la comunidad cristiana se desarrolla, siempre teniendo como origen y centro la comunidad, como lo testimonia el NT. La parroquia es un espacio institucional que se ha desarrollado en sus modelos a partir de la acción del poder, entre el jerarca y la comunidad, sí es un espacio que sigue dando vitalidad a la fe de un pueblo.
Valoro que la parroquia siga teniendo un dinamismo, especialmente desde el Concilio Vaticano II, que ubicó el ser y misión cristiana en el mundo, la iglesia que responde a los desafíos y signos de los tiempos, a la cultura y contextos donde camina el pueblo de Dios. Creo que afecta y hasta confunde al pueblo, los diferentes modelos o prácticas en las parroquias, especialmente cuando estas son afectadas por la mentalidad clerical del jerarca, y cuando la diócesis no tiene una orientación y planificación pastoral desde una perspectiva pastoral.
El conflicto actual lo veo entre el jerarca y el actuar de los agentes de pastoral, entre la mentalidad clerical y ministerios laicales que han emergido en las parroquias. En la tensión entre el poder, las finanzas y el servicio pastoral, así como en el rendimiento de cuentas o transparencia en la administración parroquial. Está pendiente desterrar la mentalidad y práctica machista que violenta y discrimina a la mujer en todo sentido y ejercicio pastoral.