Dos ideas que me parecen importantes:
1.- La disposición interior de cada persona dentro de la Iglesia para acoger al otro/otra como igual. Igualdad nacida del bautismo y que nos lanza a la construcción del Reino. Caminar juntos/juntas de cara a la misión que se nos ha encomendado. Esto implica un proceso de transformación personal y no solo de estructuras u organizativo.
2.- La importancia de los laicos dentro de la iglesia. No vernos como creyentes de segunda categoría o que somos "apoyo" sino que somos parte constitutiva, aunque tengamos funciones o tareas distintas. Esto implica dejar atrás el clericalismo a todos los niveles. Un empoderamiento por parte de los laicos y por parte de los presbíteros una apertura al otro/otra. Una valoración personal y una valoración de los otros, por ser iguales en dignidad que brota de bautismo, pero también del reconocimiento de sus sabidurías de vida.
¿Cómo podríamos ir generando este proceso de apropiación de la importancia del laicado en la iglesia local?