Ofrezco una disculpa por publicar tarde mi respuesta en el foro.
Una vez leido el material, considero que hablar del Reino de Dios es adentrarse en la Revelación, como una realidad que no puede ser encerrada en un esquema o en una definición. Lejos de ser un concepto abstracto, el Reino de Dios constituye el núcleo de la predicación y de la vida de Jesús: la forma misma en que Dios decide salir al encuentro de cada uno de nosotros. En Él, la promesa deja de ser un anhelo distante para convertirse en una REALIDAD que irrumpe en la historia, para manifestarse en acciones concretas que revelan el rostro de un Dios que es Padre.
Es interesante, como los Evangelios nos ofrecen distintos matices que se complementan. Marcos nos lo presenta como un proceso dinámico, algo que ya está aconteciendo entre nosotros y que avanza hacia su plenitud en la medida en que la persona viva y comprenda su significado. Por su parte, Mateo subraya su dimensión de herencia y promesa, haciendo visible su fuerza a través de los milagros y los signos de Jesús. Por otra parte, Lucas nos lo muestra como el mensaje alegre compartido con los discípulos para una misión común. Por otro lado, Juan vincula el Reino con la salvación y los signos siguiendo la lógica del Reino precisamente, al revelar al Señor de una manera "paradójica", en el testimonio ante los poderes del mundo.
A través de estas experiencias descubrimos que el Reino nos llama a vivir esa espera del "ya presente" y el "todavía no" (escatología) Por ello, el Reino no puede proyectarse únicamente al futuro, sino que debemos vivrlo como una REALIDAD en el aquí y el ahora. Y esto en encarnación pues el Reino se hace presente allí donde los marginados son acogidos, donde los oprimidos experimentan la liberación y donde se promueve y defiende la vida en todas sus formas.
Lo que me lleva a discernir, contextualizando la experiencia de la sinodalidad que esta deja de ser una propuesta organizativa para convertirse en una consecuencia LOGICA del Reino. El deseo de Dios es caminar juntos haciendo presente su Reino y sus valores en medio de nuestras estructuras. Entonces, el llamado es muy claro, debemos encarnar diariamente los valores del Reino: la justicia, la paz, la verdad y el amor. Asi cuando nuestras comunidades se transformen en espacios donde se vivan los valores del Reino, este dejara de ser una teoría para convertirse en una REALIDAD viva en medio de nuestro pueblo.
PD: Insisto en el Reino de Dios como una REALIDAD presente en medio de nosotros. Esto me llamò grandemente la atencion
p. Sender