Comprender el término Pueblo de Dios es dar un gran paso en la Pastoral, sobre todo partiendo de toda la historia desde el AT, que lo llevo a hacerse consciente de como ir descubriendo la voluntad de Dios. En ese caminar a través de la misión de Jesús y las primeras comunidades el término “Pueblo de Dios” fue tomando mayor sentido y se fue abriendo hacia los demás pueblos.
Especialmente reflexionar el término “Pueblo de Dios”, en el Concilio Vaticano II, ha sido muy enriquecedor. Complementado con la visión y aporte del Papa Francisco que supo comprender y vivir el ser Pueblo de Dios. En general, su experiencia me ha ayudado a retomar las fuentes y pensar en como hacer vida este término en América Latina, en medio de este contexto sinodal que estamos queriendo vivir como Iglesia. Ser Pueblo de Dios es sabernos iguales y caminantes hacia un mismo horizonte.