El deseo y preocupación de un sacerdote de recuperar a los jóvenes que veía estaban siento attraídos por la modernidad y se iban alejando de la iglesia, es el mismo que hoy día se puede reconocer en muchos de los grupos que forman la iglesia, a pesar de que ha pasado el tiempo y los esfuerzos de algunas personas han sido imprtantes, pareciera la misma realidad.
Pienso que la transformación del método es muy interesante, pues a través de los años, se busca dar respuesta a las dudas del hombre inmerso en una sociedad que lo aprisiona en situaciones a veces incomprensibles que lastiman y convierten a la persona en alguien vulnerable y por tanto manipulable, los momentos del método surgen, en mi opinión, no solo como una respuesta, sino como una luz que guía los pasos al reencuentro con el amor, de Dios y la comunidad.
La inquietud que me resalta es por qué a pesar de ser un método aceptado y aplicado con éxito en muchas ocasiones, en la actualidad cuesta tanto retomarlo, lo concoermos, pero, en mi opinión, al menos desde mi apostolado que es la catequesis, lo hemos reducido a un método para planear, a veces solo para cumplir con un esquema, sin intención pedagógica, por tanto, sin mucho éxito en ocasiones.
Conocer la verdad desde los contextos para identificar desafíos a los que la iglesia puede responder desde el evangelio y desde la acción, comprometerse para transformar personas y contextos.