Saludos y bendiciones hermanos en Cristo Jesús.
El título “Sinodalidad vivida: la fuerza del laicado” me inspira ante todo, corresponsabilidad. Me hace pensar que la sinodalidad no debe quedarse solamente en reuniones, documentos, palabras o conceptos, sino que debe convertirse en una manera concreta de ser Iglesia.
Me parece especialmente sugerente la expresión "la fuerza del laicado" me hace entender no una búsqueda de poder o de espacio en la iglesia, sino como el redescubrimiento de la dignidad y la responsabilidad que vienen del bautismo. El laico no es simplemente alguien que "ayuda" al sacerdote sino un bautizado que forma parte del Pueblo de Dios y por ende, dentro de su propio carisma y vocación, participa activamente en la misión de la Iglesia.
Para mi el título plantea también un desafio; pasar de sentirnos solamente destinatarios de la acción pastoral a reconocernos corresponsables de la misión evangelizadora de la Iglesia.