La sinodalidad vivida es uno de los mayores desafíos en la iglesia de hoy y para mi, se convierte en un signo de esperanza, crecer y transformar un concepto teórico en realidad vivida, sin duda para esto necesitamos de la fuerza de laicado, y la fuerza en su significado mas amplio (movimiento, valentía, superar adversidad, etc) no en un sentido de lucha ni polarización, sino en voluntad de tomar conciencia y apropiarnos de nuestra vocación bautismal para poder caminar en dialogo, con el otro clero y laico.
¡Bienvenido!
Comparta y comente sobre el mejor contenido y las mejores ideas de marketing. Construya su perfil profesional y conviértase en un mejor mercadólogo.
Se marcó esta pregunta
Como moderador, puede validar o rechazar esta respuesta.
0
Vistas
Necesitamos fuerza para romper el clericalismo, del cual hemos aportado laicos y los consagrados como clero. Pasar de la pasividad a ser sujeto de activo con la misma dignidad de pueblo de Dios.
Soy consciente que lo mas probable es que no logre ver una iglesia sinodal, pero quiero aportar mi grano de área para que en un futuro, los que hoy soñamos con sinodalidad no seamos considerados un peligro o el enemigo, sino un hermano de comunidad que desea tener espacios de escucha real, discernir juntos, para tomar las mejores decisiones en favor de la iglesia teniendo siempre a nuestro Señor en el centro.
Su respuesta
¿Le interesa esta conversación? ¡Participe en ella!
Cree una cuenta para poder utilizar funciones exclusivas e interactuar con la comunidad.
Registrarse