El concilio Vaticano II, es un acontecimiento de Iglesia, que trata sobre la Iglesia, pero no pone a la Iglesia como centro, sino a Cristo y por Cristo a la Trinidad. Desde Cristo, e iluminada por el Espíritu la Iglesia toma conciencia y busca renovarse abriéndose al mundo.
La categoría Pueblo de Dios se ha recuperado en este acontecimiento conciliar, es un concepto teológico, indica que el pueblo es de Dios, y ese Dios es trinidad. También me queda resonando que habla del Espíritu Conciliar, el Espíritu que anima la renovación de la Iglesia, es el que indica que tipo de Iglesia queremos, dinamismo de renovación impulsado por el Espíritu Santo, por eso es llamado el "nuevo Pentecostés" caracterizado por una identidad centrada y apertura diagonal.
El Concilio Vaticano II, nos legó una Eclesiología equilibrada donde la Iglesia es, simultáneamente, Misterio, Comunión, Misión y Pueblo de Dios peregrino en la historia.
La Iglesia es misionera, no solo desde la jerarquía, sino es misión que corresponde a todo el Pueblo de Dios.