Presentación PowerPoint realizada por el grupo intregrado por:
- P. José Ignacio Torres Araya
- P. Consepción Ascencio Barrientos
- Juan Manuel Peñate Dardón
La sinodalidad (el «caminar juntos») es la realización práctica del Pueblo de Dios en la historia, una categoría que el papa Francisco impulsó con fuerza, y ahora tiene continuidad con el Papa León XIV, pero que hunde sus raíces directamente en el Concilio Vaticano II y en la teología del laicado y de la comunión de Yves Congar. El Concilio Vaticano II significó, en profundidad, un retorno a las fuentes bíblicas y patrísticas para devolverle a la Iglesia su rostro histórico, comunitario y peregrino. Durante la fase preconciliar, marcada por una eclesiología jurídica y apologética, la Iglesia fue comprendida con frecuencia bajo la categoría de «sociedad perfecta»: una realidad visible, autosuficiente en su orden, dotada de medios propios para alcanzar su fin sobrenatural y estructurada de modo piramidal en torno a la autoridad jerárquica. El Vaticano II no niega la visibilidad ni la dimensión institucional de la Iglesia, pero las reubica dentro de un horizonte más amplio: la Iglesia es ante todo misterio convocado por la Trinidad, sacramento de unidad y pueblo peregrino que camina en la historia hacia el Reino. (...)