Esta metodología, nacida de una pastoral obrera, encuentra una importante recepción en el Concilio. En Gaudium et Spes la Iglesia comienza mirando a la humanidad: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo…”. La realidad ya no es solo el lugar donde aplicamos una doctrina; también debe ser escuchada, comprendida y discernida.
La circularidad del método consiste en que parte de la praxis y vuelve a ella. Vemos la realidad, la discernimos a la luz de la fe y actuamos para transformarla. Por eso leer los signos de los tiempos no significa simplemente “estar al día”, sino preguntarnos qué está sucediendo y qué puede estar diciéndonos Dios a través de nuestra realidad.
Pensando en John Henry Newman, veo una conexión entre notional assent / real assent y el método ver, juzgar, actuar. Newman distingue entre asentir a una noción y asentir a una realidad aprehendida de manera viva. El asentimiento real puede afectar la conducta porque lo concreto mueve la imaginación, los afectos y, por esa vía, la acción.
Esto me recordó a Francisco, para quien la imaginación integra inteligencia, intuición, experiencia y memoria histórica, y nos abre a crear, arriesgar y soñar juntos.
Podemos afirmar intelectualmente que todos somos corresponsables; pero cuando participamos en una Conversación y escuchamos de verdad a alguien cuya voz suele pesar poco y eso cambia nuestra manera de decidir, esa verdad deja de ser solo una idea: entra al corazón y se vuelve operativa.