El acercamiento de Jesús con los marginados y excluidos, es signo de esperanza para aquellos que se sentían abandonados por Dios. En Jesús encuentran esa respuesta a su clamor.
La cercanía y el mensaje de Jesús, es tan claro y directo, ofensivo para quienes ostentan el poder religioso porque los llama a ser misericordioso como el Padre.
Jesús dio a conocer el Reino de Dios que se ofrece para todos pero no todos serán dignos de ello. Jesús da a conocer un Reino que no se queda solamente en lo terrenal, sino se empieza desde lo terrenal, proyectando y viviendo la paz, la justicia y el amor, amor a Dios y al prójimo.
Jesús con sus palabras y signos, se hace uno con los que sufren y los acoge para que vean en él al Padre misericordioso que restaura la dignidad del ser humano en su totalidad no solamente en lo físico.