El proceso que estamos siguiendo en el curso me parece muy adecuado:
- Clase 1, reflexionamos sobre la historia de la parroquia. Todos llegamos cuando ya había nacido la parroquia, nacimos en una parroquia. Reflexionar sobre la historia nos hace pensar en su contingencia. La parroquia es como es, pero podría ser de otra manera.
- Clase 2, reflexionamos sobre el desafio de los cambios sociales en la modernidad y posmodernidad. Dichos cambios, nos hacen descubrir porque nuestros hermanos no nos entienden el idioma que hablamos. Si cuando comunicamos lo seguimos haciendo desde la superioridad o la discriminación, generamos rechazo, desconfianza y alejamiento, por ejemplo. Si por el contrario, nos dejamos convertir humildemente por estos signos del tiempo actual, si nos abajamos, si entramos en diálogo, si nos ponemos a la escucha del otro, del que está afuera o excluido o injustamente abusado o explotado... Entonces nos ponemos en el camino de Jesús, nos hacemos auténticamente DISCÍPULOS Y MISIONEROS.
- Clase 3, la organización parroquial hoy debe ser llevada por un liderazgo sinodal, en equipo, que rompe con el clericalismo que venimos.
No estoy añadiendo nada, solo digo que el proceso hasta ahora encaja en mi esquema mental, en mi espectativa.
Pero, cómo hacemos esto en nuestra Iglesia local y particular, cuando a todas luces está en otras preocupaciones: las devociones, los jubileos, las visitas papales, etc.