Agradezco a Dios y toda la experiencia compartida. Estoy convencido que la eco espiritualidad es un camino de reconciliación y encuentro con Dios. Aunque siendo que nos falta mucho para para fortalecer, organización y actuar con mayor agilidad como la Iglesia. Por otro lado, pienso que tenemos que seguir articulando esfuerzos para hacer resistencia a los avances del extractivismo feroz.
Me resuena e ilumina profundamente los testimonios de los mártires que dieron la vida y los que siguen donando su vida, las experiencias compartidas, los dolores e impotencias que cada uno siente, los deseos profundos de cambio, y la esperanza de que juntos podemos apoyarnos.
Me disuena la pasividad y complicidad que, aún, existe de lideres religiosos con empresas extractivista que, claramente amenazan la paz, la estabilidad y la vida en nuestro planeta. Me desafía seguir contribuyendo por una conversión a los interno que nuestra Iglesia, porque solo así podremos propiciar una verdadera reconciliación con la creación de la que somos parte.