El extractivismo consiste en la tendencia del sistema económico de convertir en capital los bienes de la naturaleza. Es importante preguntarnos cómo reducir el circuito consumista y cómo frenar este modelo económico basado en la ganancia, que explota, descarta y a veces hasta mata. Considero importante investigar en qué consiste una minería predatoria.
Me resuena el mensaje de la Iglesia, sobre todo del Papa Francisco, hablando de una conversión ecológica que consiste en el cuidado de la casa común y nos lleve a una ecología integral. Esto se relaciona con cuatro aspectos que se contraponen: cultura del cuidado, cultura del descarte, cultura de la muerte prematura, cultura de la vida.
Uno de los aspectos que disuenan es la postura de miembros del Estado ante la adquisición de permisos de explotación minera a empresas extractivistas, que actúan bajo falsas promesas. También está el pecado de omisión de los cristianos, faltos de un compromiso profético que denuncie estos abusos.
Pienso que la Iglesia ha expresado su compromiso de hacer conciencia del cuidado de la casa común para alcanzar una ecología integral mediante documentos como Laudato Si’, Laudate Deum y Querida Amazonía, unida junto a la Doctrina Social de la Iglesia. Pero hace falta un compromiso social ecológico, como cristianos, conversión ecológica y amor por la creación, teniendo sensibilidad por las necesidades de los más pobres y el grito de la madre tierra.
"habrán matado tu cuerpo, pero tu pensamiento, tu ejemplo, tu espíritu sigue vivo en millones"... (Canto coral de Tupac Amarú).