Agradezco lo compartido porque me ayudó a reafirmar la eco espiritualidad como el vínculo que une nuestra relación con Dios, con los otros y con la naturaleza. Cuidar la Casa Común no es solo un tema ambiental, es una responsabilidad ética y espiritual, sobre todo con quienes sufren más: las comunidades vulnerables.Es un cambio del corazón .
Hablamos también del lenguaje profético frente al apocalíptico, y de los mártires de la Casa Común que vamos sumando cada día algunos martirizados en el día a día y otros que han partido a la Casa del Padre . Su testimonio y sangre derramada me empuja a seguir diciendo que defender el territorio, el agua y la vida está unido a los derechos humanos y a la dignidad.
Coincido que cuidar la Creación es cuidar a las personas. Me afecta que quienes defienden la tierra sigan enfrentando amenazas y violencia. En República Dominicana lo vivimos también con la defensa de la Cordillera Central, madre de nuestras cuencas y ríos. Cuando se amenaza el agua y los bosques, se amenaza la vida de las comunidades campesinas que dependen de ella.
No estamos fuera de la Casa Común, somos parte. Por eso defenderla es defender la vida y el futuro.
Pregunta para seguir caminando: ¿Qué acciones pequeñas pero reales podemos hacer en nuestras comunidades, empezando por cuidar nuestras cuencas y la Cordillera Central, para que la memoria de quienes dieron la vida por la Casa Común se vuelva defensa y vida para los más pobres?