Creo que redescubrir la identidad de la Iglesia siempre adherida a Cristo en comunión por su gracia nos alienta siempre. Y en el redescubrimiento de peregrinar en este mundo como un Pueblo abrazdo por el amor de DIos nos lleva a alegrarnos y renocernos a todos los que disfrutamos de la gracia bautismal pero al mismo tiempo proclamarnos Pueblo de Dios nos refiere a la dicha y tarea. Con el ejercicio de la Sinodalidad nos ha permitido hacer resonar la necesidad de la participacion activa de los miembros, la diginiidad comun como gracia de DIos que nos impulsa al reconocimiento de la riqueza del otro y su aporte carismatico y ministerial que embelleza y dinamiza la vida de la Iglesia.
La oportunidad que nos ha dado el Espiritu Santo de revisar nuestro itinerario en el mundo unidos a Cristo hasta la casa del Padre nos ha despertado a la SINODALIDAD, caminar con viveza y audacia, con atencion a la riqueza de la vida Bautismal apreciando la autoridad y la responsabilidad de formarnos en responsabilidad. Todos ovejas del mismo pastor. Enriquecer la dinamica de sinodalidad con todas las expresiones de comunion, gracia, participacion y evangelizacion es nuestro reto. Hacer patente que nos sentmos unidos, qeu caminamos en Cristo y que queremos aportar lo que es Espiritu nos da