La opción por los pobres en Jesús es tan importante, que es una dimensión constitutiva de su actuar, que me cuestiona sobre mi propio compromiso hacia los más desfavorecidos. Por otro lado, me resuena mucho la diferencia entre curación y sanación, entre milagro y una mera demostración de poder. Es muy interesante ver como el milagro y la sanación refieren a una acción salvadora de Dios, mediada por la respuesta de fe, pero que son signo de la cercanía y misericordia de Dios, anticipación de su Reino en el aquí y ahora. Está diferencia es significativa. Me ha resonado mucho el texto de los leprosos que buscaron solo la curación y su vida no cambió y solo uno reconoció la acción salvadora de Dios, lo cual va más allá de la mera gratitud o ingratitud.
El estilo de Jesús para anunciar el Reino en las parábolas es tomar lo cotidiano y desestructurarlo para mostrar las contradicciones del tiempo presente y, a través de ello, la profundidad del Reino.
Me disuena como dato curioso que la Iglesia siga poniendo el énfasis en la demostración de una especie de poder de Dios, suspensión de las leyes de la naturaleza, en los milagros para beatificar personas.