Mi nombre es Yeison Palacios Mosquera
De Colombia, en el Departamento del Chocó
Soy sacerdote de la Diócesis de Quibdó, jurisdicción eclesiástica que al igual que el resto del Departamento esta deteriorado por la actividad minera.
Por siglos, las diversas comunidades que habitan el actual departamento del Chocó han recurrido a la extracción de oro como parte de su economía local. Utilizando bateas e instrumentos no industriales, establecieron una relación simbiótica con el río Atrato. Por eso, la minería artesanal y ancestral, no es ilegal porque su impacto es mínimo y es una economía de la cual dependen miles de personas.
Pero, desde los inicios del siglo XXI, se reportan constantemente la presencia de maquinaria amarilla, dragadoras, desviación del cauce del río y el uso no controlado de químicos que han perjudicado el bienestar y la salud de los habitantes, la fauna y la flora local. Esta manera de explotación de las riquezas extractivistas puede derivar en la destrucción permanente del río en el largo plazo más serios riesgos a la salud de las personas por envenenamiento o el nacimiento de bebés con serios daños tanto físicos como neurológicos.
Llego a este espacio de formación y de encuentro, con la expectativa de aprender, dialogar y conocer, pues cada experiencia narrada es una puerta que se abre al conocimiento; esperamos construir herramientas que posibiliten un mejor acompañamiento a las realidades que vivimos en las comunidades que sufren con estas afectaciones provocadas por la actividad minera.