Tres aprendizajes:
- Bautismo de Jesús, asumiendo los pecados de todos.
- Jesús que se realiza como sujeto por sus relación con Dios y con los demás
- Pasión y muerte, no doblegado en su misión, entregado completamente a la voluntad del Padre, como hombre de fe. Sintió y asumió el dolor de los que no lo habían aceptado, fue libre, demostró la fuerza invencible en la fragilidad humana.
Un texto o una idea central de las lecturas:
"Pidió perdón al Padre en primera persona del plural como hermano de los pecadores" del libro Jesús nuestro hermano de Pedro Trigo. Me reconforta, me alegra que ya desde el Bautismo, Jesús asume los pecados de los demás porque siente el dolor por lo pecadores que no se convierten y por las víctimas de ellos. En esa manifestación de "hermano" me hace sentir una cercanía única, una fraternidad que me da esperanza de contar con Él siempre. Me ilumina para buscar esa entrega a los demás y confiar en Dios Padre.
Un desplazamiento personal o pastoral:
Mejorar en las relaciones con los demás para fortalecer mi vínculo con Dios. Vivir desde la lógica del amor, dejando que el Espíritu Santo me ilumine para ir desarrollando mi calidad humana a semejanza de Jesús.
Una pregunta abierta:
¿Por qué hay en la Iglesia todavía lugares de exclusión considerando que Jesús vino para todos?
¿Qué implica hoy para los hombres y mujeres de fe buscar la fraternidad humana?
¿Cómo transforma nuestra forma de vivir el reconocer a Jesús como hermano?
Seguir a Jesús hoy significa: fiarse de Dios para mejorar nuestra calidad humana como lo hizo Jesús. Relacionarme con los demás abriéndome a sus necesidades y reconociendo sus dones y fragilidades como también las mías. Cambiar la mirada haciendo propio el sufrimiento de los demás y tratar de erradicarlo como dice Jon Sobrino. Entender que la justicia y la misericordia van de la mano, que Dios no necesita sacrificios ni méritos sólo un corazón abierto y atento para acompañar, abrazar, escuchar, dispuesto a darse a los demás.