Se necesita una conversión pastoral que no sea solamente un cambio de actividades, sino un cambio en la manera de comprender y vivir la comunidad cristiana.
El cuestionamiento a una parroquia centrada en conservar lo que ya existe, Esta situación puede hacer que la parroquia tenga muchas actividades, pero que no necesariamente esté llegando a las personas, especialmente a quienes se han alejado o en vulnerabilidad.
Uno de los principales desafíos de la conversión pastoral-sinodal: pasar de una Iglesia que habla a una Iglesia que sabe escuchar.
Es fundamental recuperar el concepto de corresponsabilidad. Una parroquia sinodal necesita espacios reales de participación, discernimiento y toma de decisiones, como un Consejo Pastoral Parroquial verdaderamente operativo y equipos que trabajen de manera articulada.
Cambios pastorales particularmente viables: 1 pasar de una pastoral de mantenimiento a una pastoral de escucha, acompañamiento y misión; 2. pasar de una parroquia formada por grupos que muchas veces trabajan de manera aislada a una comunidad de comunidades y procesos; 3. fortalecer el protagonismo de los laicos y la corresponsabilidad.
Estos cambios pastorales necesitan una transformación estructural. No basta con crear nuevas actividades si mantenemos las mismas formas de organización. La parroquia tendría que organizarse alrededor de necesidades, ministerios y procesos, favoreciendo la colaboración entre el párroco, los equipos pastorales, el Consejo Pastoral, los ministerios y las comunidades.
El gran reto es pasar de “mi parroquia” a “nuestra comunidad”. Una parroquia sinodal escucha antes de hablar, discierne antes de decidir, acompaña antes de juzgar y sale al encuentro.