La iglesia tiene una dimensión espiritual y otra terrena. Sus objetivos, por tanto serán eternos y temporales.
Como Institución terrenal; la Iglesia está necesitada de organización y administración . En su dimensión espiritual requiere conversión; metanoia, requiere escuchar , asimilar y vivir al estilo de Jesús. Si Jesús no es centro, la iglesia carece de sentido y razón de ser.
Incorporar en el aspecto organizacional algunos elementos corporativos podría agilizar procesos de gobernanza, sin embargo no podemos olvidar que acá servimos o asistimos a personas, no productos. Personas con historias, con sufrimientos, con duelos, pérdidas, alegrías y penas. El liderazgo debe ser cercano, empático, compasivo, paciente.
La Palabra de Dios también nos muestra muchas historias de lideres en diferentes situaciones de vida , de las cuales podemos tomar ejemplos para transformar el estilo de liderazgo y contribuir a guiar a los hermanos.
El único aspecto en el que disiento de lo expresado por el autor estudiado, es en que “ todos debemos ser lideres o lideresas”, en la iglesia es necesaria la formación para liderar, creo que es un carisma nato pero que se puede fortalecer. Que todos seamos lideres en cuanto a mision pero muchos lideres con diferentes opiniones tomado decisiones podría ser un desafío. También es necesario seguir.