Las aulas presentaron una profunda invitación a replantear nuestra relación con Dios, con los demás y con toda la creación. La ecoespiritualidad de los pueblos ancestrales nos recuerda que todo está interconectado y que nosotros mismos somos tierra, superando la visión moderna que separa al ser humano de la naturaleza.
En estos dias en Brasil una vez más los pueblos originarios están luchando para sus derechos. El camino de este curso me ayuda a entender que la lucha de ellos es para todos, y que el mundo, la iglesia, todos nosotros tenemos que aprender y luchar juntos, porque no hay otro camino.
El testimonio de Francisco de Asís y del papa Francisco refuerza esta propuesta mediante una espiritualidad ecológica integral.
Me gustó mucho la interpretación del libro del Apocalipsis, muy atual, colocando injusticia y la destrucción como exploración del “imperio” y que la esperanza cristiana no significa pasividad, sino denuncia, resistencia y compromiso e insurrección.
Finalmente me resuenó bastante, los Mártires de la Casa Común que dieron la vida para el cuerpo territorio de nuestra tierra, el cuerpo de los seres invisibilizados en nuestra cosmovisión de la existencia.