El método ver, juzgar y actuar me lleva a reflexionar especialmente sobre el significado de la palabra juzgar. En el lenguaje cotidiano, juzgar suele tener un sentido de finalidad. Primero pensamos en un tribunal que determina si una persona es culpable o inocente. Sin embargo, dentro de este método teológico-pastoral, juzgar parece tener una función diferente. Es más bien un instrumento de reflexión y discernimiento, que permite interpretar la realidad observada a la luz del Evangelio y de la fe, para después orientar la acción.
Podemos compararlo con un puesto móvil de tacos. Un vehículo remolca un tráiler hasta el lugar donde funcionará y allí prepara la comida. No llega la gente buscando el vehículo; busca los tacos, sus sabores y la convivencia alrededor de la comida. Sin embargo, sin el vehículo, el puesto difícilmente llegaría hasta ellos.
En este método, así entiendo juzgar, .no constituye el fruto final del proceso, sino el vehículo que conecta el ver con el actuar, haciendo posible transformar la reflexión de fe en una acción concreta.